Experiencia rural en el centro de Madrid

¿Se imaginan disfrutar de un hotel rural en pleno centro de Madrid? Se les habrán puesto los ojos como platos al ver esta pregunta pensando en que lo habrá. No, no lo hay, pero podemos disfrutar de una experiencia muy parecida gracias al Hotel VP Jardín de Recoletos.

Antes de contaros como es este establecimiento, querría pediros disculpas por las posibles expectativas que les hayan surgido con mi primera pregunta, pero es que este hotel es muy parecido a lo que es esa experiencia. La razón es que cuenta con un patio con unos jardines asombrosos. Jardines que nos ofrecen una posibilidad de relajarnos, leer y disfrutar de una naturaleza especial en pleno centro de Madrid.

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Y es que el Hotel VP Jardín de recoleto es un hotel con un encanto especial. Está situado al lado del Parque del Retiro y muy cercano a la céntrica calle Serrano. Y perdonen, de nuevo, que recalque en sus jardines, pero, si han visto la serie Gran Hotel, se trata de una zona ajardinada muy parecida a la que podíamos ver en la serie de Antena 3. Serie que se grababa en el Palacio de la Magdalena, Santander, por lo que supongo que ahora entenderán el por qué es tan parecido a una experiencia rural.

Alrededor de estos jardines se ubican 43 habitaciones totalmente reformadas que nos ofrecen un gran descanso. Todas ellas cuentan con aire acondicionado, caja fuerte, teléfono, WI-FI, iluminación led, mesa de estudio, cocina con refrescos gratuitos para la primera noche, carta de almohadas e hilo musical. Además, si tienen un bebé pueden solicitar una cuna.

Una amplia oferta que se completa con un menú gastronómico espectacular. Cocina de autor de todo tipo: española, americana, italiana…es decir, si es de paladar fino, este también es tu lugar.

Por tanto, no es un hotel rural en pleno centro de Madrid pero les aseguramos que es una experiencia muy parecida.

Imagen: Hoteles con encanto

Un hotel salvaje

Si siempre has soñado con ser un auténtico vaquero, la reencarnación de los personajes interpretados por Paul Newman en sus películas del antiguo oeste, tu sueño está ahora más cerca de cumplirse. Tan solo tienes que viajar hasta Arkansas, en Estados Unidos. Allí podremos disfrutar de una aventura salvaje en el Diamond Old West Cabins.

Se trata de un establecimiento que cuenta con varias cabañas diseñadas al estilo del Antiguo Oeste. Cada una con su decoración, pero todas con el mismo objetivo: que nos sintamos como auténticos vaqueros.

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Cada habitación está decorada de una forma distinta, todo depende del precio, pero todas tienen elementos comunes. En cualquiera de estas áreas vaqueras encontramos una cama doble, un cuarto de baño, una ducha pensada para el ahorro de agua, un jacuzzi para dos personas y conexión a Internet. Además, en su terraza, privada de cada cabaña, disponemos de varias sillas mecedoras y un grill a su lado. Vamos, igual que en las grandes producciones de Hollywood sobre este género.

Dentro del establecimiento encontramos un restaurante en el que podemos degustar platos típicos tanto de la zona como del lejano oeste. Entre sus platos más destacados y solicitados está el asado, siendo este uno de los mejores que podemos comer en todo el estado.

Además, que nadie piense que estaremos perdidos en una zona pobre de vegetación y sin nada alrededor. Todo lo contrario, desde el hotel organizan numerosas excursiones para que no nos aburra nuestra experiencia vaquera.  Podemos visitar las montañas de Ouchita, el Parque Estatal Cráter de Diamantes o el encantador pueblo de Murfreesboro.

Entre las actividades que podemos realizar destacan las acuáticas, ya que el hotel está muy cerca del Lago Greeson y del río Littel Missouri.

Por último, destacar que pese a ser un lugar de ensueño, el precio no es demasiado elevado. Las cabañas pueden costarnos desde los 86 a los 182 euros la noche. Una cantidad permisible para cualquier bolsillo y que no nos podrá quitar el sueño de ser, por unos días, un auténtico vaquero.

El hotel más antiguo de España

Madrid, año 1610, Juan Posada decide comprar una casa en la actual calle Marqués Viudo de Pontejos para alojar a los huéspedes que llegaban a la hoy capital de España. Allí se ofrecía un lugar donde dormir, lavarse y peinarse. Más de 500 años después, este lugar es lo que conocemos como La Posada del Peine.

De la histórica posada solo se conserva la fachada, en la que puede se puede leer su nombre. Durante todo este tiempo ha experimentado ampliacionesreformas e incluso cambios de destino  y cierres.

Posada del Peine-002 (16-10-2011)

Sin embargo, hace unos años la cadena hotelera High Tech asumió su gestión. Tras un periodo de restauración, la nueva versión de la posada, el Petite Palace Posada del Peine, reabrió sus puertas en 2005, convertido en un magnífico hotel boutique de cuatro estrellas. A medio camino entre la Puerta del Sol y la Plaza Mayor, en pleno corazón de Madrid y acondicionado con todo lo necesario para disfrutar de una estancia única en la capital española. Este establecimiento ‘gay friendly’ se adapta a las necesidades de sus huéspedes: habitaciones con equipamiento para mascotas, cunas, fumadores y personas con movilidad reducida.

Su exterior ofrece un estilo arquitectónico variado, fruto de la adhesión a lo largo de los años de edificios de distintas épocas. El edificio original tiene la fachada amarilla y un cartel en el que se puede ver su denominación hasta la reciente reapertura. El frente del edificio contiguo, de color burdeos, presenta una compleja ornamentación.

Como curiosidades, Camilo José Cela se refirió a la posada como “histórica, destartalada y entrañable”. Se dice también que en la habitación 126 existía una puerta oculta en el armario que conducía, a través de unas escaleras, a una estancia secreta para acoger a fugitivos.

Un hotel en el que se respira la historia de Madrid y la de España.

Hotel son de Mar, una pequeña gran experiencia

España es uno de los países, gracias a su atractivo turismo tanto de costa como interior, que cuenta con más establecimientos hoteleros. Algunos de ellos con gran encanto. Los hay de todo tipo. Antiguos y nuevos. Incluso ya los hay hasta de siete estrellas, lo único que nos faltaba. Pero hay algunos que son especiales. Es el caso del Hotel Son de Mar.

Situado en la localidad asturiana de Quintueles, se caracteriza por ser el hotel más pequeño de nuestro país. Cuenta con tan solo dos habitaciones y es uno de esos lugares que nos dejan marcados de por vida una vez que lo visitamos.

hotel más pequeño de España
Foto: El Comercio

Con un aspecto más parecido al de una Casa Rural que al de un hotel, sus dos habitaciones tienen doble altura y una decoración muy especial. Es precisamente esto una de las cosas que más llaman la atención a los visitantes. Y es que sus paredes están decoradas al más puro estilo italiano. Todo recuerda a la región de la Toscana, debido principalmente, a la admiración de los propietarios por este lugar del país transalpino.

Se encuentra a tan solo diez minutos de la playa de La Ñora, lo que le hace ser un lugar muy solicitado. A ello hay que unirle, además del ser conocido como hotel más pequeño de España, un precioso paraje natural que le rodea. Paisaje característico del norte del país con unos grandes montes verdes a sus espaldas. Se respira tranquilidad.

Si buscas algo más que tranquilidad y playa, el Hotel Son de Mar también es tu lugar. Al estar rodeado de naturaleza, es un lugar propicio para realizar actividades como el senderismo o el montañismo y otras de multiaventura.

Además de las dos habitaciones el pequeño hotel cuenta con un jardín, desde el cual se tiene acceso a las habitaciones, con sillas y una mecedora. Y, sobre todo, un excelente trato por parte de los dueños, los cuales consideran que, en un hotel tan pequeño, no son huéspedes, sino invitados.

Descansa en medio del mar

Aquellos que han realizado un crucero por cualquiera de los océanos o mares del mundo se habrán sentido una cosa diminuta en medio de tal cantidad de agua. Unas vistas impresionantes que nos gustaría ver cada mañana. Escuchar el sonido del mar, la tranquilidad de no estar rodeados de ruidos y contaminación. Algo inmenso.

Pues bien, esta sensación podemos disfrutarla si viajamos hasta la Isla de Pemba, en Tanzania. Aquí encontramos el Hotel Resort Manta, un lujoso establecimiento que cuenta con una habitación en pleno Océano Índico.

Situada cuatro metros bajo el mar, en ella encontramos 8 ventanas en las que podemos observar los peces. Unos animales que, por cierto, suelen estar siempre muy cerca de esta curiosa estancia.

En esta habitación podremos vivir como si disfrutásemos de un crucero, salvo que sin movernos por la inmensidad del océano. Entre los servicios que nos encontramos en esta lujosa habitación se encuentra el de desayuno, comida y cena en la cubierta privada que une esta habitación con el resto, separadas de 250 metros.

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Fuente: Ideas e inventos

Pero, sin duda, lo mejor de esta habitación es la terraza que encontramos en el tejado. Allí podemos tumbarnos en las hamacas y disfrutar de la inmensidad del océano.

Y de lo mejor a lo peor. Y es que esta habitación no es apta para cualquier bolsillo. 1.100 euros la noche es lo que cuesta esta pequeña isla privada que nos ofrece el Hotel Resort Manta.

Si nuestra cuenta no está hecha para estas cosas podemos seguir disfrutando del hotel, pero en otras habitaciones. Además de la ya nombrada cuenta con otros 17 bungalows cuyos precios oscilan entre los 360 y los 540 euros. Según aumenta el precio, la cercanía al agua es mayor. Entre los servicios que encontramos en ellas están las terrazas a orillas del mar y un jacuzzi.

Dentro del hotel y de uso comunitario es su restaurante con todo incluido en el que podremos degustar los platos típicos de esta zona de Tanzania, spa y una piscina. Además, desde el hotel organizan numerosas excursiones por todo el país, así como cursos de buceo.

Un desierto lleno de caravanas

¿Te imaginas dormir en una caravana al más puro estilo americano? Ahora es posible viajar atrás en el tiempo y dejarse llevar por el particular encanto retro de estas viviendas sobre ruedas.

The Hicksville (Trailer Palace and Artist Retreat) es un motel de carretera con diez habitaciones muy singulares: diez caravanas temáticas que se organizan entorno a una piscina de agua salada en medio del desierto californiano.

The Hicksville está a situado en el Parque nacional de Árboles de Josué (Joshua Tree National Park), a dos horas de la ciudad de Los Ángeles, en pleno corazón del Valle de la Muerte, el emblemático desierto del estado de California.

Cada caravana de este particular motel está construida y decorada según una temática elegida por su creador y propietario, el escritor y director Morgan Higby Night. Algunas de las caravanas de Hicksville son:

The New World

The New World

Nombrado así en honor al director de cine Roger Corman. Esta es una caravana original de 1950 que cuenta con 15 metros de largo.

The Pioneer

The Pioneer

Al más puro estilo americano, The Pionner es una cabaña vintange que recuerda a las antiguas casas de los pioneros estadounidense que conquistaron el lejano oeste.

The Fifi

The Fifi

Diseñada por Ryan y Marcy Hessling de la famosa tienda de la pelucas Fifi Mahony en Nueva Orleans, esta caravana ha sido descrita por sus huéspedes como “estar dentro de una lámpara de un genio”.

The Sideshow

The Sideshow

Esta es una caravana a la que su propietario tiene mucho afecto. El tío de Higby utilizó este remolque durante años para vender muestras y productos por todos los estados norteamericanos. Su apariencia recuerda a los antiguos vagones de tren que circulaban por el lejano oeste.

The Sweet

The Sweet

Este es uno de los remolques más emblemáticos de Hicksville. Siguiendo la temática setentera, The Sweet recuerda a las viejas caravanas hippies que recorrían las carreteras de los Estados Unidos.

Imágenes: The Hicksville